Realidad y ficción y todo lo contrario

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febrero 19, 2013 por anagomez

El comentario de Martín después de mi última publicación me abrió los ojos. Es injusto hablar de la realidad de otros sin que lo sepan. Llegué a pensar que incluso lo es buscar aquello que se me oculta de un jefe oscuro e indiferente, que quizá no tengo derecho a conocer.

Pasé dos días llamando por teléfono con un gran discurso preparado, pero nadie respondió al otro lado. Así que el jueves, cuando le vi entrar en la discoteca con su traje y su sonrisa, fui incapaz de sacar una sola palabra de mi garganta.

El fin de semana resultó tierno, una huida de mi celda de verdad oscura y estridente, y el lunes seguí el consejo de Jesús, que respondió a mis dudas sobre este espacio, y busqué ayuda para expresar lo que llevo dentro en Clara. Inventora, aventurera, guía.

Me encontré con ella en el Café Central, frente al taller de escritura creativa que dirige, y charlamos.

- Sé sincera con lo que escribes-, me dijo en un español noble-. No es necesario que cuentes la verdad, sólo que creas lo que cuentas.

Y así empieza el primer relato sin título que leeré en clase el próximo jueves.

 

Se sentó en la mesa de la cocina delante de un café americano. Le resultaba conmovedor ver al amante reciente intentando agradar a su compañera de piso. Todavía no había tenido la oportunidad de descubrir si eran amigas o si la convivencia había acabado con cualquier posible vínculo entre ellas. Puede que nunca lo supiera, pero eso no importaba aquella mañana. Una luz gris entraba por la ventana del patio portugués y no conseguía decidir si quería que se marchase cuanto antes para completarle en sueños o que cocinase arroz cremoso para ella.
Mientras María parloteaba delante de la nevera, sus miradas se encontraron encima de las tostadas francesas. Quedaban muchas cosas cosas que confesar…

 

Pero como dije hace ya más de un mes y medio, tengo la necesidad de contar mi realidad. Una parte absurda de esta opereta grotesca con sus habituales faranduleros, que hacen juegos de manos para distraernos y lloriquean mientras presentan Fondos de Viviendas nada Sociales, que reinciden a diario en la omisión del deber de socorro, que se ríen de quien les pide ayuda, que se acuestan con banqueros y se levantan con una bonita prima, que permiten que haya quien muera de desesperación y soledad.

Esta mañana Laura me ha enviado un mensaje para trabajar en una fiesta privada. “O cuelgas abrigos en casa del jefe o no vuelvas por la discoteca”, ha sido su cordial invitación. Todavía no le he contestado, pero es evidente que no puedo quedarme en la cálida ficción, debo hacer frente a una realidad amenazadora en la que no puedo involucrar a nadie. Pero necesito ayuda.

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1 comentario »

  1. jesus maria moreno solanas dice:

    Bravo Ana, llegarás hasta el final… y la frase de Clara, clarísima.

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