Noche de brujas

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noviembre 5, 2013 por anagomez

Me metí en un vagón de metro cargado de personas que sabían a dónde iban y me llevó a mi cama. Allí no tenía que pensar, podía abrigarme con la oscuridad anaranjada de las calles y recordar una canción que probablemente nunca haya oído.

Aquel lunes pensé que la realidad habría querido convertir mis minutos en desiertos, pero enseguida me saqueó con su habitual violencia.

Durante estos 15 días he perdido una hora, un eclipse de Sol y un día de superstición y buñuelos, he vuelto a estudiar inglés, he probado una mascarilla de cactus de Panamá, he visto Searching for Sugar Man y he hecho un comecocos con papel, pero no he conseguido que tome decisiones para mí.

 

Comecocos papel

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estas semanas miles de personas se han vuelto a vestir de blanco y de verde para defender lo que fue suyo, mientras los que se lo han quitado huyen de sus despachos para disfrutar de la ignorancia en familia. Es la noche de brujas y todo vale, Take a walk on the wild side. Los sátiros se visten de cura, los curas se disfrazan de educadores y los mismos cretinos de siempre vuelven para asustar a los niños con el clásico discurso de héroe sacrificado por la patria.

La negligencia se esconde bajo tierra y la tortura más atroz se engalana en las fronteras. Es un día para recordar a los muertos, pero sólo a aquellos que nos resultan cómodos, que no nos quiten el sueño y el hambre.

Pensé dejar la oficina. Había aprendido que en esta fiesta de caretas nada es casual. Si Diego había trabajado allí significaba que la empresa estaba relacionada con esa trama siniestra en la que estaba atrapada. Me enredé con las sábanas y cerré los ojos y entonces me descubrí realmente enfadada conmigo. Había llegado demasiado lejos para echarme atrás, aquel lugar era el único que podía darme respuestas y tenía que seguir adelante.

Cuando llegué a la puerta tenía los hombros rígidos, estaba expuesta en aquella mesa impersonal, “ellos” sabían que estaba allí, “ellos” me habían metido allí.

Pero no sucedió nada. Y los días que siguieron a aquel martes tampoco pasó nada, así que hoy he reunido a mis amigos alrededor de una mesa con el calor de las castañas asadas. Quiero recordarles que se acerca una fecha importante.

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2 comentarios »

  1. Jesús dice:

    …¿Cuál? (me tienes mordiendome las uñas…)

  2. Rosa dice:

    Orgullosa de compartir tu vida, tu mesa y tu historía.

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