Momentos irreconciliables

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agosto 27, 2013 por anagomez

Rita y Salva han llegado con su olor a arena caliente y a crema protectora con factor 30 y se han marchado dejándome a oscuras delante de una mesa cargada de momentos que todavía no he aprendido a reconciliar. Una botella llena de conchas que suenan, una cita apuntada en un papel amarillo y una fotografía. Otra más.

 

La botella llena de conchas que suenan

 

Esta mañana me he levantado con el ruido del tráfico entrando sin cuidado en mi almohada y he puesto música para equilibrarlo.

 

 

Me he dado una ducha, he preparado café y me he sentado delante del ordenador para revisar los procesos de selección en los que estoy inscrita con otras 7.742 personas y para mandar un par de curriculum demasiado ambiciosos.

Cada día reviso las mismas páginas sobadas, golpeo unas teclas deslucidas y repito posdatas insignificantes. Todos los días me pregunto qué palabras mágicas ha utilizado una de esas 7.742 personas para abrir la puerta frente a la que esperamos juntos.

A las doce en punto ha llegado Salva con el pelo más rubio y una cerveza fría para celebrar sus últimas horas de vacaciones y poco después ha aparecido Rita con la botella llena de conchas que suenan lejanas y unas poleras de plástico para soportar su primera jornada de trabajo.

 

La cita apuntada en un papel amarillo

 

- ¿Por qué ya no hay polos de chocolate?-, ha preguntado mi amiga entrando en la cocina con una bolsa llena de cacao, maicena, leche en polvo y nata.

Mientras calentábamos todos los ingredientes comentamos el encuentro con ese extraño apoderado con americana.

De nuevo me había relajado en un ropero en el que no soy más que una polilla con los días contados, aunque cada vez que metía la mano en el bolsillo recordaba una imagen afilada que trataba de negar. No le había vuelto a ver. Tampoco había recibido más mensajes suyos.

- Pero él siempre aparece cuando menos te lo esperas-. Salva ha confirmado lo que planeaba en silencio sobre la cocina.

El timbre de mi teléfono ha roto un misterio que estaba contaminando el gusto del chocolate.

- ¡Tengo una entrevista!-, he rugido apuntando la fecha y la hora del encuentro en un papel amarillo.

 

La fotografía. Otra fotografía más

 

En la galería hemos compartido vasos de cerveza con el sol de media tarde. Agosto es un mes lánguido, un mes de gestos suaves y palabras huecas. De periódicos que apartan moscas en los chiringuitos y calzan ruedos de paella y televisiones públicas de unos cuantos parásitos para sus amigos de azul. De siesta y Casera por lo bien que lo hemos hecho. No sufráis por los incendios que estáis extendiendo ni por los que celebran cumpleaños en prisión con regalitos preparados para todos. No en agosto, porque septiembre llegará a la calle aunque huyáis del país.

Mis amigos se han ido y yo me he vuelto a sentar frente al ordenador con el frío pegado al paladar. He entrado en Du ut des y he encontrado un nuevo mensaje para Alejandro: “Sígala hasta su hogar”.

 

DUD01

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2 comentarios »

  1. Jesús María Moreno Solanas dice:

    “De periódicos que apartan moscas en los chiringuitos y calzan ruedos de paella y televisiones públicas de unos cuantos parásitos para sus amigos de azul.”
    Verano… imposible decirlo mejor. Suerte en la entrevista.

  2. Rosa dice:

    Que entrega tan magnífica…suerte Ana, septiembre está ya aquí.

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