Mardi gras

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febrero 12, 2013 por anagomez

Ya es carnaval, ya podemos quitarnos las máscaras y enseñar nuestras verdaderas debilidades. Los monstruos salen de las sombras y desfilan al ritmo de satíricas trompetas entre humos de cocina callejera a lo largo de la sincera Bourbon Street en Nueva Orleans.

 

Bourbon_Street_Super_Bowl_2013[1]

Yo dejo que un cigarrillo se consuma delante de mi pantalla azul, preparada para volver a mi puesto de observación, vestida como una de esas grandes mujeres que ejercieron el periodismo desde masculinas chaquetas sastre, corbatas bicolor y tremendas gafas impersonales. Disfrazada de investigadora, rodeada de papeles y tazas de té con canela y limón vacías. Puro escenario de cartón.

Internet se agotó después de aquel hallazgo y hasta el momento ni la exposición de la gabardina abandonada ni mis vagos interrogatorios a la encargada de la discoteca han dado resultados. Las hemerotecas digitales son pantanos de información encriptada y la Federación de boxeo no responde a mis correos electrónicos. La búsqueda de esa chica desaparecida es un callejón sin salida y Martín no responde a mis mensajes.

No le vi en el ropero en todo el fin de semana y tengo la impresión de que hoy tampoco me acompañará. Me da la sensación de que cada persona que puede ayudarme a resolver este misterio desaparece de una forma descortés.

Y qué podemos hacer sin un opulento intermediario con ese Dios que nos han asignado, cómo vamos a salvar nuestras almas pecadoras, folladoras, doncarnales, pobres alimañas sin oficio y sin futuro. Gente terrenal, sumisa, viva, cordial, maligna, sucia, honesta, fea. Menos fea de lo que quieren, no tan fea como ellos son en realidad.

Le echo de menos en esta mascarada demente por calles iluminadas, a Martín, con su camiseta blanca y sin su chaqueta de traje. Calles en las que la perversión se levanta próspera, en las que no existen pecados, penitencias ni jueces libres, en las que dos, tres o noventa y ocho manejan unos hilos que cortan cabezas anónimas.

Pero necesito saber qué pasa a mi alrededor, porque puede que mi aliento tenga espías.

Me quito la máscara y soy una chica común intentando sobrevivir, sola, mirando las ventanas iluminadas de lo que parece el barrio francés, preguntándome quién ha matado a quién, a oscuras, sabiendo que mi malo se ha disfrazado de boxeador y que la Laura encargada de su antro se ha vestido de bruja Morgana.

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4 comentarios »

  1. Martín dice:

    Hola, soy ese Martín con y sin traje, el que ha querido acompañarte, el que no te ha dejado sola hasta ahora, el terapeuta, el de las manos en los bolsillos y los pies fríos, el que no vota.
    Por fin he descubierto este blog, este mundo tuyo, un espacio misterioso y privado en el que no me has querido dejar entrar pero en el que me has metido a traición.
    No tengo tus respuestas, pero si las tuviera ya no te las querría dar.
    Cuídate, no creo que seas mala chica.

    • jesus maria moreno solanas dice:

      Martin, tú no me conoces porque a través de este blog entramos y salimos de la realidad cuando queremos, pero te aconsejo que cuides de Ana, que no la engañes o tendrás que cuidar de tí durante algún tiempo en el Hospital, sorbiendo calditos con una pajita.

      • Ana dice:

        Muchas gracias Jesús, es estupendo tener amigos como tú, pero Martín tiene motivos para sentirse decepcionado.
        He abusado de su confianza.
        No pensé en las consecuencias que tendría este relato aquel 1 de enero, una aventura más o menos vital en la que ya no estoy sola. Ahora entiendo que vosotros formáis parte de mi vida y que os debo respeto.
        Por eso el próximo martes tendré que decidir si le pongo fin.

        • jesus maria moreno solanas dice:

          La ventaja de escribir es que es una especie de peeling que te permite aflorar lo que tengas dentro, quitando impurezas y te permite modelar el entorno a tu gusto, retratar, crear o eliminar personajes cuando quieras y como quieras. Tú eres en definitiva, quien lleva el control.
          Así que adelante, mucho ánimo, decisión y sobre todo, no nos dejes sin nuevos capítulos, que son muy buenos.

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