La calma

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mayo 21, 2013 por anagomez

Pasó el 15M, pasaron más lluvias y el frio se quedó. También guardé aquella sensación de desmayo que me invadió cuando ese tipo del garaje me agarró el brazo. Pasaron fiestas de santos también en los tugurios profanos y regresó esa calma deshonesta que sucede a una tormenta extraordinaria.

Martín y yo recorrimos avenidas enteras junto a miles de personas indignadas, que han sido asaltadas con violencia por los responsables de nuestra fortuna. Ya hemos perdido la casa, el trabajo y el futuro perfecto de indicativo, pero siguen encañonándonos. Quieren nuestra libertad moral y nuestra calle, porque las han vendido de saldo a curas obscenos y constructores engordados con su propio tocino.

Necesitan nuestros derechos para pagar con ellos sus trajes ceñiditos a la cintura, sus sobres en cajas marrones y sus regalos de boda.

Antes de irme a recoger claveles marchitos del suelo de mi ropero, Martín y yo paramos para robar un poco de calor del Pepe Botella. Con las cuatro manos rodeando dos cafés espumosos reuní valor para contarle mi encontronazo del domingo anterior. Ya me había dicho que no había tenido tiempo para leer la última entrada del blog y vi sus ojos caer sobre la mesa de mármol con cada palabra.

- ¿Por qué no me lo contaste antes?-, preguntó con una voz que quería decir otra cosa.

- Porque sabía que no te gustaría-, reconocí.

Podía notar cómo ese local se extendía hacia la calle y cómo Martín se alejaba sin remedio.

- No puedo seguir con esto-, sentenció.

Ni siquiera me pidió que abandonase la búsqueda de esa clave cada vez más absurda. Sólo salió de la cafetería y caminó a mi lado entre cientos de vidas diferentes, reales y complejas. Yo sí quise pedirle algo, pero no fui capaz.

Nos despedimos con la mirada delante de la discoteca. No había palabras ese miércoles y no las ha vuelto a haber. Estoy más sola en medio de esta calma que no sé si sucede o precede a la auténtica tormenta.

He dejado olor a caramelo de azúcar por toda la casa, pero es hora de regresar a mi habitación, a la vida de ficción.

 

bonjourtristesse

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1 comentario »

  1. jesus maria moreno solanas dice:

    Tengo los pelos de punta…¡qué emoción!¡qué emociones!

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