Cuestión de interpretación

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octubre 1, 2013 por anagomez

Mi segunda visita a comisaría ha sido más breve. Sola frente a esa pared descuidada por las horas huecas he escuchado el avance de las noticias en una radio particular:

“Mariano Rajoy viaja a Japón en el marco de su gira asiática…” para seguir huyendo de la corrupción. El presidente se esconde en Fukushima de preguntas incómodas como las de la periodista de Bloomberg.

- Así-, reconoce protegiéndose de la radiación con una máscara-, evito el ridículo de intentar censurarlas.

“El ministro Montoro defiende los presupuestos de la recuperación…” de sus colegas peinabigotes al frente de bancos, eléctricas y clínicas privadas de Pozuelo y agradece que ya apenas se escuche a los más débiles en las calles del país.

“Y en el ámbito internacional, cierra el gobierno de Estados Unidos…” porque un grupito de algodoneros revenidos quieren evitar que las personas con menos ingresos disfruten de la mínima cobertura sanitaria. La ministra Ana Mato ya se ha puesto en contacto con el charlatán Ted Cruz para felicitarle por su hazaña.

Cuando el agente ha vuelto a sentarse ante la misma pantalla una semana después parecía divertido.

- Mira-, me ha dicho, aunque se dirigía a otra persona, quizá a un compañero disfrazado de oficinista que no perdía detalle de nuestra conversación-, lo único que puedes hacer es poner una denuncia, pero yo no te puedo dar información sobre la página que me dices.

Después de unos minutos he salido de la habitación triste con cristales turbios y he vuelto a coger el autobús, sola, humillada una vez más.

Cuando he llegado a casa le he contado lo sucedido a María.

- Parece que estás sola en esto-, ha comentado mientras untábamos pan con tomate triturado, aguacate y wasabi.

- Y no sé qué hacer-, he respondido distraída.

Delante de la televisión todo me ha parecido irreal, una de esas series que dejan pasar la oportunidad de terminar con éxito, cuestión de interpretación. Pero ahora, frente al ordenador recuerdo el momento en el que decidí pedir ayuda a la policía por fin.

Fue ayer, sentada en mi nueva mesa en la oficina. El viernes anterior había terminado el período de formación y había empezado a trabajar junto al resto de mis compañeros. Durante el descanso aproveché para entrar en mi correo y también en Do ut des. Fue algo reflejo, una necesidad primaria. Y entonces leí el nuevo mensaje: “Sabía que no podría dar marcha atrás cuando reclamó nuestra confianza. Encuentre el camino o iremos a buscarle”.

 

Obama mad men Intro theme falling3

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1 comentario »

  1. Jesús dice:

    ¿Ahora Don Draper? Al menos eso ya está más cerca de lo mío. Cuidado que ese mundo, es tan artificial que al menor soplo, se desvanece como un castillo de naipes. Do ut des. Te doy para que me des. Esto es un tira y afloja, ¿no? Pero ¿hacia dónde? ¿en qué dirección?
    Ana nos tienes en ascuas…

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