Al borde de mayo

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abril 30, 2013 por anagomez

Quise llamar a la policía, agachada junto a las sombras del salón, pero María me rescató de la paranoia. Al otro lado de la calle no veía nada extraño, ni un solo movimiento detrás de aquellos cristales ajenos. Aun así, nos refugiamos en el calor de una cocina con gusto a caldero heredado del invierno.

- Esta noche te metes en la cama, descansas y mañana vuelves a mirar por la ventana-, comentó mi compañera, recogiendo las piernas dentro de un suéter tolerante -. Si todavía tienes esta sensación vamos a la comisaría.

Y entonces me di cuenta de que antes no lo había hecho porque no tenía nada que contar. Van agotándose los meses de un año difícil de enmarcar en mi existencia, que comenzó con una nota inquietante, seguida por otras dos. Alma las escribió y de alguna manera están relacionadas con un jefe deshonesto e incluso brutal y con un tal David L. Apoderado, que se aparece en mi camino cada vez que trato de dar un paso para encontrar una solución a este juego inconsistente.

La nieve ha vuelto por sorpresa al borde de un mayo lleno de realidad, de tristeza en este Día Internacional del Trabajo, de desamparo de una ministra indeseable que vuelve a su puesto cargada de optimismo después del wikend. De herencias agotadas y diabólicos planes para amputar todavía más nuestro futuro. Pero también es el mayo de las madres que inventan leones y juegan al escondite entre las hortensias, las recién nacidas, las profesoras de lengua, las jardineras y las psicólogas, las que ceden sus rizos y su sonrisa, las que leen en la cama, las que nos reúnen en una mesa para celebrar la Nochevieja y las que desafinan cuando cantan con sus hermanas.

 

 

Por la mañana todo parecía diferente. Las cortinas al otro lado de la calle tenían un aspecto inofensivo bajo el sol, pero durante la noche yo había tomado una decisión. El fin de semana fue casi accidental. Martín había ido a visitar a su familia y yo apenas había salido de casa para trabajar e ir a comprar nísperos para preparar una ensalada y cenar el domingo con mis compañeros. Les conté mis planes mientras tostábamos almendras con una cerveza en la mano.

- Es lo mejor que puedes hacer-, dijo María levantando el botellín.
Antón estuvo de acuerdo.

La realidad no cabe en las páginas de una novela, es descuidada, sucia y rebelde, pero necesito entenderla. Por eso el lunes salí a la calle con la bufanda gris alrededor del cuello. Caminé hasta el portal en el que había visto entrar a Alma como si volviese a acompañar sus pasos por las aceras de Madrid y entré sin pararme a reflexionar detrás de un cartero. Busqué su nombre en los buzones y lo encontré junto al de un tal Diego. Cuando las puertas del ascensor se cerraron detrás de mí fui realmente consciente de lo que iba a hacer, pero estaba decidida a llegar hasta el final. Recorrí el pasillo y al fondo encontré el piso 35. Llamé al timbre y esperé, intentando decidir qué hacer con mis manos, pero me olvidé de ellas y del resto de mi cuerpo cuando se abrió la puerta.

 

Pasillo
- ¿Sí?-, preguntó un chico de unos 30 apoyado en un bastón.

- ¿Puedo hablar con Alma?-, pedí con un hilo de voz incontrolable.

- Hace años que no vive aquí-, respondió con amabilidad.

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6 comentarios »

  1. Rosa dice:

    Me encanta como juegas con los adjetivos y …con nosotros , tu legión de seguidores, a los que no puedes dejar así. Qué pasó.

  2. *_* dice:

    Me lo he leído todo del tirón, qué buen rato he pasado!
    Al borde de Mayo? al borde del abismo me has dejado, quiero saber más!
    Cómo te dije al principio de los tiempos me encanta la combinación de letra, música y dibujos.

    Te seguiré desde la ventana de enfrente ;)

  3. Antonio Marco dice:

    Hola de nuevo Ana. Me remito al capítulo anterior para expresarte mi enhorabuena. Me gustó mucho tu juego y me identifico con él.
    Estás creando un mundo cinematográfico en el que la realidad se une a la ficción a base de un collage de sensaciones que , de momento, no sabría definir.
    ¿Quién es Martín?

  4. Othelo dice:

    Ana. Sigue adelante. Cada vez estás más cerca de la verdad. Y necesitamos que nos la cuentes con todos los colores y recursos de tu repertorio.
    Ánimo

  5. jesus maria moreno solanas dice:

    Ana no, no hagas caso, no nos cuentes la verdad. Sigue así y tennos tensos con cada entrega… Todos los tipos que creas y dibujas, me los imagino reales cuando me cruzo con ellos por la calle. Esta combinación de textos, música e imagen, ya te lo he dicho alguna vez, me parece sensacional. Sigue, sigue, sigue.

  6. anagomez dice:

    Es emocionante salir de un fin de semana irracional y encontrar vuestros mensajes, los de quienes habéis estado ahí desde el 1 de enero y los escritos desde el otro lado de la calle…

    ¿Quién es Martín? Una parte muy importante de este año que empieza a templarse. Un respiro en medio del disparate que intento dominar. Alguien a quien no puedo involucrar totalmente en este espacio que compartimos.

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