29, no 31

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enero 29, 2013 por anagomez

Se acaba un enero nada común, puede que el último para mí. Todo es igual en esta habitación desde la que he escrito las últimas cinco semanas. Las imágenes escogidas para abrigar desde sus marcos de escayola, el colgante que compramos en aquel anticuario de Barcelona, la margarita que me regalaron, siempre buscando la luz del día, y un sari amarillo heredado, siempre disimulándola. Pero todo ha cambiado a mi alrededor.

 

 

Durante estos 29 días he visto llover 19 veces, he echado de menos a mi familia 26 tardes repetidas y me he asomado 14 veces para oler los guisos y escuchar los ruidos enmoquetados en las casas vecinas. He enviado 22 cartas de presentación a 27 empresas y he conocido al menos 5 nuevos nombres para viejos vicios. La crueldad del justo Alberto Ruiz Gallardón, la insensibilidad de la empleadora Fátima Bañez, la codicia de una falsa Amy Martín, no dejes de leer su nueva novela, la miseria incontrolada del Duque paleto, la demencia de esa Sor María que deja un número indeterminado de huérfanos.

He debatido 15 veces sobre la crisis, he recogido 4 cajones de mi escritorio, he preparado cuscús con cebolla frita y canela y he caminado 20 kilómetros. He colgado 512 abrigos. He leído 4 libros y 56 páginas de otro, he guardado 2 notas y 3 números de teléfono y he conocido a 1 persona interesante.

He hablado con Martín todos los días desde aquel domingo y el jueves lo volví a ver en el ropero, aunque parecía la primera vez. Antes no me había dado cuenta de que tiene una cicatriz en la frente ni había escuchado su voz. Después de tres noches supe que tiene 30 años y que lleva 6 en Madrid, que estudió Psicología y que comparte piso con su hermano. Que es otro común con el pelo oscuro y las manos en los bolsillos. Le gusta la palabra “grosero” y la fotografía y suele tener los pies fríos. Sale por las noches, escucha música en el móvil y a veces pasea en bicicleta por las mañanas.

Hace planes a principio de año, principio de mes, principio de semana y no los pone en práctica casi nunca. Es zurdo y no vota. Todavía no he conseguido que me aclare nada y no he querido contarle lo sucedido, pero hace sólo un minuto me ha dicho por teléfono que el jueves quiere hablar conmigo fuera de la discoteca.

Se acaba este enero nada común, pero hoy es 29, no 31 y no sé qué puede pasar hasta entonces, así que dentro de dos días os contaré más.

 

Enero 2013

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